oido interno

¿Cómo está formado oído interno?

El oído es de vital importancia para relacionarse con el entorno y mantener el equilibrio. Está compuesto por una parte externa, media e interna. ¡Conocé más sobre él y cómo cuidarlo!

El oído externo es lo más conocido del sistema auditivo. Su funcionamiento involucra un pabellón auricular que podemos ver a simple vista y nos guía por el conducto auditivo hasta encontrar el oído medio, donde se encuentra la membrana timpánica que incluye los huesecillos Martillo, Yunque y Estribo.

Sin embargo, el camino de las vibraciones sonoras no termina ahí, sino que atraviesan el oído medio hasta el oído interno, que está formado por una estructura laberíntica y sensible donde se encuentran diferentes componentes que permiten la audición:

  • La cóclea
  • El vestíbulo u órgano del equilibrio
  • El nervio auditivo

oido interno

¿Qué es la cóclea del oído interno?

También llamada caracol, la cóclea es una especie de espiral donde las ondas sonoras se transforman en impulsos eléctricos y se dirigen al cerebro para su reconocimiento. Este conducto se encuentra relleno de una sustancia líquida llamada perilinfa y posee dos membranas que regulan su circulación.

Cuando el fluido se mueve en el interior de la cóclea, miles de microscópicas fibras pilosas conectadas al nervio auditivo en la pared de membranas se movilizan.

¿Qué es el nervio auditivo?

Este segundo componente del oído interno se trata de una serie de fibras nerviosas que trasmiten información entre la cóclea y el cerebro a través de células ciliadas que están conectadas entre sí con el nervio auditivo y, dependiendo de la naturaleza de las vibraciones del fluido coclear, se ponen en movimiento. Si estas fibras resultan dañadas, la capacidad auditiva de la que disponemos se vería deteriorada.

¿Qué es el vestíbulo u órgano del equilibrio?

El vestíbulo es el encargado de registrar los movimientos corporales para mantener el equilibrio. Este órgano consta de tres conductos llenos de fluido con forma de anillo, orientados en tres planos diferentes.

Debido a la importancia del oído para el funcionamiento de nuestro sistema motriz y la relación con el entorno, es recomendable realizar una revisión con exámenes de rutina con un otorrinolaringólogo y limpieza anualmente, sobre todo después de los 40 años de edad.

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