enfermedad de Ménière

Conocé todo sobre la enfermedad de Ménière: síntomas y tratamiento

La enfermedad descripta por primera vez por el médico francés Prosper Ménière en 1861 es una patología de considerable frecuencia, muy estudiada, que suele aparecer principalmente en adultos entre los 30 y 40 años y, rara vez en niños y adolescentes. ¿De qué se trata?

Según trabajos del Commitee on Hearing and Equilibrium de la Academia Americana de Otorrinolaringología – Head and Neck Surgery (AAO-HNS), citados por la Federación Argentina de Sociedades de Otorrinolaringología (FASO), la enfermedad de Ménière es un síndrome que se identifica por:

  • Al menos dos episodios espontáneos de vértigo recurrente de aproximadamente 20 minutos o más.
  • Hipoacusia simultanea al vértigo constatada audiométricamente.
  • Sensación de taponamiento, ocupación y presión en el oído.
  • Acúfenos como la percepción constante de un zumbido, un pitido, un ruido, etc. que no existe en el entorno.

¿Por qué se produce la enfermedad de Méniére?

El síndrome suele ocurrir cuando la presión del líquido en una parte del oído interno llega a ser demasiado alta. El líquido en los tubos del oído interno, llamados laberintos, ayudan a interpretar la posición del cuerpo y mantener el equilibrio.

Esta presión puede estar relacionada con golpes sufridos en el cráneo o infecciones, pero hay situaciones que también favorecen el desarrollo de la enfermedad de Ménière como:

  • Alergias
  • Antecedentes familiares
  • Estrés
  • Migrañas
  • Situaciones personales, laborales o familiares conflictivas

¿Cómo se trata la enfermedad de Méniére?

Deben tratarse los síntomas y los factores que favorecen su aparición. Para diagnosticar el tratamiento apropiado a seguir es preciso consultar con un especialista que determine los pasos a seguir entre los que se pueden recomendar:

  • Diuréticos para reducir la presión del líquido en el oído
  • Medicamentos específicos para tratar o aliviar las náuseas, mareos, vómitos y el vértigo.
  • Dietas bajas en sodio
  • Hacer ejercicios regulares como caminatas, yoga, pilates, etc.
  • Evitar el consumo de cafeína, alcohol y dejar de fumar.

Ante enfermedades refractarias a tratamiento, el otólogo debe pensar en algún tipo de intervención instrumental, con medicación directamente en el oído medio. Por eso es importante consultar a tiempo a un otorrinolaringólogo ante la presencia de los síntomas.

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